Cultivo de espinaca en espacios reducidos: ubicación, tierra, siembra y cuidados
Guía para cultivar espinaca en casa, abordando la elección del sitio, preparación de la tierra, siembra en clima fresco y cuidados generales de riego y plagas.
Tener espinaca fresca en casa es más fácil de lo que pensás. No necesitás un gran jardín, un balcón o hasta una ventana soleada pueden ser suficientes para empezar.
Dónde poner tus plantas de espinaca
Las espinacas prefieren el sol, pero no el sol fuerte del mediodía en pleno verano. Un lugar donde reciban unas 4 a 6 horas de luz solar directa al día es ideal. Si vivís en un lugar con veranos muy calurosos, la sombra parcial durante las horas más intensas del día les va a venir bien. Pensá en una ventana que reciba el sol de la mañana o una ubicación en el balcón que esté protegida del sol más fuerte de la tarde.
Preparar la tierra para tus espinacas
La espinaca necesita una tierra que drene bien para que las raíces no se pudran. Si usás macetas, elegí una mezcla para macetas de buena calidad o prepará la tuya mezclando tierra común con compost o materia orgánica. Si plantás en el suelo, removelo bien y agregá compost para que esté suelta y nutritiva. La idea es que el agua no se quede estancada, pero que la tierra retenga algo de humedad.
Cuándo y cómo sembrar espinaca
La espinaca es una planta de clima fresco. La mejor época para sembrarla es a principios de la primavera o a fines del verano/principios del otoño. Evitá sembrarla en pleno calor del verano porque puede ponerse amarga o espigarse (florecer prematuramente). Podés sembrar las semillas directamente en la tierra o maceta donde van a crecer. Hacé un pequeño surco, poné las semillas cada 5-10 cm, cubrí con un poco de tierra y regá suavemente.
Cuidar tus plantas de espinaca
Una vez que las semillas germinan y las plantitas empiezan a crecer, el cuidado es bastante simple. Mantené la tierra húmeda pero no empapada. Riega cuando sientas que la capa superior de la tierra está seca. Si las plantaste en macetas, vas a tener que regar con más frecuencia. Las espinacas no necesitan mucho fertilizante, pero si notás que las hojas están pálidas, podés agregar un poco de compost o un fertilizante líquido suave.
Hay que estar atentos a las plagas, como los pulgones. Si ves algunos, podés intentar quitarlos con un chorro de agua o usar jabón potásico. La espinaca crece relativamente rápido, así que en pocas semanas ya podrás empezar a cosechar las hojas exteriores.
Cosechar tus espinacas
Para cosechar, cortá las hojas exteriores con unas tijeras o arrancalas con cuidado desde la base. Dejá las hojas interiores para que la planta siga creciendo y puedas cosechar varias veces. Esto se llama cosecha continua y te permite tener espinaca fresca por más tiempo. Si cosechás toda la planta de golpe, asegurate de haber recolectado todo lo que necesitás y preparate para volver a sembrar.
En un cajón o maceta chica, un sustrato aireado y rico en materia orgánica puede ser una buena base, solo o integrado a tu mezcla. Aunque el envase diga cultivo indoor, las raíces no discriminan: lo importante para la espinaca es conservar humedad sin dejar de drenar.
Para llenar recipientes, emparejar y hacer surcos cortos, este kit de herramientas de mano resulta cómodo. Eso sí, consejo de amiga: usalo en macetas y tierra suelta; si el suelo parece una baldosa, no fuerces las palitas porque no son herramientas de excavación.
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